Uno de cada cinco niños en el Perú tiene alguna vulnerabilidad de salud mental que requiere ayuda.


Menores ocupan el 70% de atenciones en salud mental. Depresiones con ideas suicidas y problemas emocionales se presentan con más frecuencia.
Los casos de trastornos mentales en niños y adolescentes siempre han existido, pero ahora son más evidentes.

Conforme avanza la ciencia, los trastornos son mejor reconocidos y tienen nombres, por ello no debería causar sorpresa que los casos también aumenten. Sin embargo, las cifras del Ministerio de Salud son reveladoras: a través de los 31 Centros de Salud Mental Comunitarios –que se han implementado desde hace dos años en diversas regiones del país–, se han atendido a casi 2 millones de personas y llama mucho la atención que el 70% de pacientes sean niños y jóvenes menores de 18 años.

Yuri Cutipé, director de Salud Mental del Ministerio de Salud y especialista en niños y adolescentes, señaló que eso, de alguna manera, “es una buena noticia porque no solo revela que hay problemas, sino también preocupación de los padres por tratar esta situación y brindar a sus hijos la ayuda correspondiente”.

La reflexión de Cutipé tiene asidero. Según los estudios del Instituto Nacional de Salud Mental (INSM) Honorio Delgado-Hideyo Noguchi, el 20% de niños y adolescentes peruanos tiene afectada su salud mental o tiene alguna vulnerabilidad que puede perjudicar su proceso educativo; es decir, que uno de cada cinco (casi un millón) necesitaría ayuda para superar dicha problemática.

“En el Perú, el 17% de los años de vida saludables perdidos está asociado a trastornos mentales y estos, a su vez, son considerados la primera causa de discapacidad temprana y mortalidad precoz, antes que el cáncer incluso. Por eso, la intervención en las primeras etapas de la vida es clave”, anotó Cutipé.

Según el Ministerio de Salud, los trastornos más frecuentes en niños y adolescentes que llegan para la atención son problemas emocionales, como depresión o ansiedad vinculados a conflictos familiares, seguidos por problemas de conducta, de aprendizaje y del desarrollo, como autismo, retardo mental, etc.

“Empero, muchos casos se cruzan. Por ejemplo, un joven puede presentar déficit de atención e hiperactividad, pero termina haciendo un cuadro de depresión, ansiedad o conducta oposicionista”, mencionó.


PREVALENCIA DEL SUICIDIO

Rolando Pomalima Rodríguez, psiquiatra y director de Investigación Docencia y Atención Especializada en Niños y Adolescentes del INSM, refirió que en dicha institución lo que prevalece son los trastornos depresivos asociados a ideas suicidas.

“La ideación suicida es muy frecuente en el país y aparece en todos los estudios epidemiológicos desde el año 2012. Estos revelan que hay un 20% o 25% de adolescentes que tienen deseos de morir y un 10% o 15% que intenta llevar a cabo su intensión”, anotó.

En el Perú, la cifra de ideación suicida entre adolescentes es más elevada que la tasa mundial y, según Pomalima, se explicaría por la creciente violencia familiar, pues en la mayoría de casos (entre 60% y 70%) se ha detectado que la causa de dichas ideas tiene como base los problemas que se presentan con los padres.

El experto sostuvo que los estudios revelan que en el Perú el 50% de niños y adolescentes asegura que sus familias viven en un ambiente de violencia y el 15% de menores dice haber sufrido abuso sexual; en el 70% de esos casos los menores acusan a su propia familia de la violencia sexual.

“Eso refleja la mala relación en que viven los niños y adolescentes peruanos. Por ello, es muy importante ver cómo reforzamos los modelos de crianza y el buen trato dentro de las familias para evitar niños y adolescentes con problemas depresivos”, manifestó.

Pero los problemas de salud mental no solo se presentan entre los niños y adolescentes de familias que viven violencia. Otro factor que influye en esta problemática es el bullying. Se ha detectado que un 30% de niños tiene depresión porque sufrió problemas de violencia en el colegio.


DEPENDENCIA Y DEPRESIÓN

Carlos Vera Scamarone, médico psiquiatra de Essalud, aseveró que también se ha notado que el uso excesivo de dispositivos móviles, videojuegos y redes sociales está ocasionando en niños y adolescentes algunos trastornos en la salud mental, vinculados a ciertas dependencias. Vera dijo que normalmente este tipo de problemas se presentaba en personas adultas o a partir de los 12 años, pero actualmente llegan a consulta niños de 7 y 8 años con trastornos que generalmente están asociados a un problema de fondo.

Asimismo, enfatizó que en los últimos 10 años las atenciones por salud mental en niños y adolescentes han cambiado, pues se están diagnosticando depresiones en menores de 5 años de edad, pero el pico se está presentando entre los 7 y 8 años. “Estos pequeños no lo verbalizan, pero presentan falta de energía, dificultad para disfrutar del entorno o jugar con la mascota, así como irritabilidad o somatización, con dolores estomacales, de cabeza etc., que no tienen causa orgánica, pero son niños que se desmoronan fácilmente con el tema de la tristeza”, explicó.

Vera advirtió que si la depresión no se trata en la infancia, puede ocasionar un retardo en la curva de crecimiento o desarrollo, así como fracaso escolar o problemas en la socialización y en la familia. Además, puede escalar cuando es adulto y será más difícil de tratar, aumentando también la posibilidad del suicidio.

“Ante estos casos, lo principal es abordarlo en la familia para que no sea un tabú y buscar orientación, pues en el 60% de los casos se maneja y se soluciona, pero en 30% de los casos necesita una intervención de psiquiatría infantil con algún medicamento”, dijo.

Pese a la grave problemática, se le da poca importancia a la salud mental de niños y adolescentes. “Para ellos, los servicios son escasos; solo hay tres grandes hospitales en Lima con servicios diferenciados, pero en los hospitales generales casi no hay psiquiatría infantil. En general, hay poca sensibilización y poca inversión en este tema. Sin embargo, cada vez la demanda es mayor”, puntualizó.

TENGA EN CUENTA
  • El Instituto Nacional de Salud Mental Hideyo Noguchi es el único centro del país que tiene hospitalización para adolescentes, además de los servicios que brindan Essalud o las clínicas privadas. Sin embargo, solo cuenta con diez camas.
  • Históricamente, en el país se atendía a medio millón de pacientes con trastornos mentales, pero desde 2013 con el SIS y desde 2015 con los nuevos servicios de salud mental, se atiende a un millón de personas por año.
Fuente: Perú21

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